Juventud desplazada reconstruye su proyecto de vida

En Honduras ACNUR y su socio CSAM desarrollan un proyecto gracias al cual jóvenes desplazados por la violencia y expuestos a riesgos de protección reciben atención psicosocial y capacitación vocacional.

SAN PEDRO SULA, Honduras, 3 de marzo de 2017 (ACNUR) - A sus 17 años, Mario* se vio forzado a huir hacia otro barrio para salvar su vida. Siendo un estudiante, fue víctima directa de amenazas y rapto por parte de actores violentos, quienes están presentes en las colonias de San Pedro Sula.

Mario nació y creció en una de estas colonias, en la que actualmente vive toda su familia. “Éramos 65 nietos viviendo cerca de mi abuela; hoy no puedo estar con ellos porque en 2015 tuve que desplazarme. No fue fácil para mí dejar mi casa, la escuela y a mi familia”.

Las comunidades y familias que viven en territorios bajo el control de facto de estos grupos, se enfrentan a grandes desafíos para proteger a sus hijos e hijas. “Me tuve que ir por el control de territorios. La pandilla contraria a la que estaba en el lugar donde yo vivía nos empezó a acosar. Varios jóvenes que vivían en la colonia tuvieron que huir también”, cuenta Mario, quien no ha podido regresar a su casa, con su familia.

“En Honduras, los niños, niñas, adolescentes y jóvenes viven los impactos de la violencia en sus hogares, escuelas y comunidades. Ellos se enfrentan a riesgos permanentes de uso, vinculación y reclutamiento, violencia sexual y de género, a la restricción de movilidad impuesta por integrantes de maras y pandillas, lo que afecta de manera directa el acceso a servicios y derechos básicos como son la educación y formación, salud, recreación, deporte, encuentro familiar y comunitario, entre otros”.

La ausencia de alternativas y los reducidos mecanismos para la protección de adolescentes y jóvenes, sumado a los altos niveles de estigmatización y discriminación sobre la población juvenil proveniente de zonas de alto riesgo limita el acceso a la educación y oportunidades laborales, agudiza los riesgos a los cuales están expuestos diariamente e invisibiliza las amenazas existentes a su vida, libertad, seguridad e integridad física.





De acuerdo con el Observatorio de Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras [1] entre enero de 2010 y marzo de 2016 se registraron 1.183 homicidios de estudiantes en todo el país, 53% de ellos se encontraban en secundaria. Las escuelas también se ven grandemente afectadas por la violencia. Sólo en el Distrito Central de Honduras, 20% de las 2,674 escuelas y colegios - tanto privados como públicos - son afectados por la extorsión de acuerdo al Director Departamental de Educación para el Departamento de Francisco Morazán.

Ante esta grave situación y el impacto de la violencia sobre este grupo de población, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y la Comisión de Acción Social Menonita (CASM) desarrollaron una alianza estratégica, en agosto de 2016, con el objetivo de mitigar los riesgos y fortalecer los mecanismos de protección dirigidos a jóvenes desplazados por la violencia.

“Hemos firmado un acuerdo con CASM que permite que jóvenes que se han desplazado internamente por la violencia o que están en riesgo de desplazarse reciban acompañamiento y orientación frente a su situación, atención psicológica para aminorar los impactos de la violencia en la salud mental y fortalecer sus habilidades de resiliencia, formación en habilidades para la vida, así como formación vocacional, en empleo y emprendimiento”, indicó Celis.

A través de este acuerdo, 48 jóvenes como Mario han recibido cursos técnicos vocacionales que incluían panadería, reparación de celulares, barbería y belleza. También han recibido acompañamiento y asesorías  encaminados a la reconstrucción de su proyecto de vida.

Dentro de los resultados del proceso, algunos jóvenes han regresado a la escuela, otros han encontrado un trabajo o iniciarán su propio negocio para aumentar sus posibilidades de integración local en las comunidades de acogida.

Mario tiene ahora un negocio de reparación de celulares y actualmente continúa recibiendo asesoría por parte del proyecto en emprendimiento y administración de empresas, en especial sobre cómo mantener la contabilidad del negocio. Sueña en ser un administrador de empresas y espera ahorrar suficiente para inscribirse en una universidad y continuar sus estudios.

“El proceso con ACNUR y CASM no solo me ayudó a descubrir mis potencialidades, sino también a conocer y compartir con otras y otros jóvenes desplazados, a reencontrarme con mi familia en espacios libres de control”, cuenta Mario.

La mamá de Mario y sus hermanos lo han podido acompañar a diferentes espacios de intercambio en el marco del proceso con CASM, como lo fue al día de su graduación.  Orgulloso con su certificado de técnico en reparación de celulares y abrazando a su mamá enfatizó: “Tengo todas las herramientas para ser un emprendedor, un empresario”.

A pesar de la ausencia de registro e identificación oficial de personas desplazadas en el país, en el 2016 el ACNUR en alianza con socios estratégicos identificó y asistió a un total de 8.406 personas desplazadas. En el transcurso del mismo año las organizaciones de sociedad civil y medios de comunicación reportaron eventos de desplazamientos masivos y simultáneos en San Pedro Sula y Tegucigalpa.

Las personas desplazadas internas en Honduras huyen de la violencia generada por la disputa entre pandillas, la extorsión, las amenazas, el reclutamiento forzado, la violencia sexual, la usurpación, despojo y ocupación de tierras y vivienda,  y la inseguridad.

En 2015, el Gobierno de Honduras presentó el informe “Caracterización del desplazamiento interno en Honduras” elaborado por la Comisión Interinstitucional para la Protección de Personas Desplazadas por la Violencia (CIPPDV). De acuerdo con el informe alrededor de 41.000 hogares (174.000 personas en 12 departamentos y 20 municipios urbanos) se han desplazado por la violencia entre los años 2004 y 2014.

* Nombre cambiado por razones de protección

Por Angela Flórez desde Ciudad de Panamá, Panamá.

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